¡Debes leer esto antes de irte a la piscina!

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A todos nos gusta disfrutar de un agradable baño en la piscina para refrescarnos en verano pero,

en ocasiones, ignoramos que estas práctica no está exenta de pequeños riesgos para la salud, como determinadas infecciones.

Los mas pequeños de la casa son los más propensos a ellas, debido a que es habitual que sean los niños los que pasan mucho más tiempo en el piscinas y los que tomen menos precauciones.

Uno de los problemas principales de riesgos tienen que ver con el cloro contenido en las piscinas,

en este artículo hablaremos sobre qué medidas hay que tomar para que el cloro no provoque daños ni en los ojos ni en la piel.

El cloro en su justa medida:

Como mencionamos arriba, muchos de los problemas de salud producidos por los baños en piscinas están relacionados con la cloración.

Aunque el cloro se utiliza por ser un poderoso desinfectante utilizado en el tratamiento del agua

a fin de mantenerla libre de microorganismos, no obstante, puede tener un ligero efecto irritante sobre la piel y las mucosas.

¿Han notado en alguna ocasión que sienten escozor en los ojos o molestias en la garganta después de un baño en la piscina?

es por esa razón. Sin embargo por otro lado, sin este efecto antiséptico, los microorganismos podrían proliferar, con los consiguientes problemas que también esto puede acarrear.

Los ojos son uno de los puntos mas afectados en la piscina.

Es el caso de las personas que nadan con los ojos abiertos,

donde pueden surgir pequeñas molestias ocasionadas

por el efecto irritante que tiene el cloro sobre la conjuntiva ocular.

En algunas ocasiones, por el contrario, se produce una conjuntivitis infecciosas que se obtiene por el baño en aguas poco cloradas.

La diferencia entre ambas es que las conjuntivitis infecciosas se manifiestan algunos días después del baño, mientras que las irritativas surgen al cabo de pocas horas.

Para prevenirlas, se recomienda el uso de gafas protectoras.

Sobre todo los niños, que como decíamos,

son los que permanecen mucho tiempo en el agua.

Por otra parte, se habla sobre el potencial efecto dañino de compuestos tóxicos producidos

por la reacción entre los desinfectantes del agua y la materia orgánica que se encuentra en ella, proveniente principalmente del sudor, cabellos, células cutáneas y orina.

Y estudios señalan que a corto plazo, estos productos que están tanto en el agua como en el ambiente podrían causar cambios en el ADN.

Cabe destacar que la exposición a estos compuestos, así como los problema mencionados al principio derivados de la cloración, son mayores en las piscinas cubiertas.

Para evitar o al menos minimizar estos riesgos es aconsejable ducharse al salir del agua y también se recomienda hacerlo antes,

para reducir la cantidad de sudor y de células

de la piel que se desprenderán durante el baño.

Y, por supuesto, es importante no orinar en la piscina,

una práctica más habitual de lo que se cree.

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